La comunicación es una parte más del baloncesto que sólo el jugador asimila cuando alcanza cierta madurez en el juego.

Hablar en baloncesto, permite resolver problemas (tanto ofensivos como ofensivos), favoreciendo la buena química dentro del grupo. Toda clase de refuerzos o feedbacks nos hacen mejorar, y que mejor que unas palabras de ánimo, consejos o correcciones en rachas negativas de partido.
Si nos detenemos a hablar sobre la COMUNICACIÓN DEFENSIVA, podríamos
decir de esta que es muy necesaria para el correcto funcionamiento en defensa.
Aquellos equipos que sí la trabajan, suelen tener regladas palabras claves que
utilizaran en diferentes situaciones que se pueden dar en juego y que, todos
los jugadores que estén en pista serán capaces de procesar para llevar a cabo
las acciones que la situación demande de manera positiva.
Por otra parte está la COMUNICACIÓN OFENSIVA. Esta, también
la podemos trabajar mediante comunicación no verbal (gestos) para indicar una
jugada u otra situación que requiera un cambio de planes (finales de posesión).
Quiero hacer especial hincapié que, esta es necesaria para estar ordenador en
el campo y así, poder resolver con mayor eficacia cada problema planteado al
equipo rival. Meternos en efectividad de las acciones ya sería otro aspecto a
debatir.
También, durante los trances de partido, donde el balón se
encuentra muerto, podemos alimentarnos de comunicación para realizar aquellas
indicaciones necesarias sobre situaciones a corregir y /o mejorar.
El problema de la FALTA DE COMUNICACIÓN nos lo podremos encontrar cuando, el desarrollo mental madurativo de nuestros jugadores se encuentra en pleno proceso de construcción y asimilación ante las normas propuestas. Aquí es donde la figura del entrenador entra a jugar un importante papel: será necesario hacerles reflexionar y reforzar en cada momento la necesidad de incluir la COMUNICACIÓN como instinto de supervivencia. Nosotros, los entrenadores, debemos estar por y para el jugador, trabajando con ellos los fundamentos necesarios y marcando como metas la búsqueda de proyección en el jugador joven y la búsqueda de necesidad en el jugador profesional.
Por otro lado, también entra a formar parte la necesidad de tener una
figura, un LÍDER dentro del equipo: nos dará ejemplo no sólo en el juego, sino
también en actitud, en comportamiento, en identificación de unos colores
representando a un club; aquel que toma RESPONSABILIDADES en el juego. Y aquí
es donde entramos en objeto de debate, ¿el líder nace o se hace?
Alba Torrens, Marta Xargay y Sancho Little: líderes dentro de la pista en este EWB´13
Por último, debemos recordar que NUNCA HAY DOS JUGADORES
IGUALES. Hay que cuidar lo que ofrecemos porque no todos escuchan igual o
aceptan comentarios positivos / negativos de la misma forma.



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